lunes, 22 de septiembre de 2014

En fin, pues nos vamos con la sensación agridulce de haber disfrutado de una gran velada de lucha libre con buenos combates, pero en la que un tal Seth Rollings nos ha estropeado el final del más importante. Así es la lucha libre, siempre hay sorpresas, solo hay una cosa segura, los mamporros.

Nos vamos ya de esta indefinida localidad de Nashville a la que jamás volveremos, no sin antes dar la enhorabuena a todos los nuevos y aún campeones y tampoco sin despedirnos de vosotros, esa multitudinaria audiencia koala que hacéis de este blog estúpido en el mayor blog más estúpido de la historia. Y así seguirá siendo, hasta que nos detengan.

¡Good night my koalitas!



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