Y hablando de majaras monarcas de absurdos países, aprovecho para contar que la Oper Deustche de Berlín en donde estamos tuvo que interrumpir la representación de la ópera de Mozart "La flauta mágica" en 1963 cuando un grupo de jóvenes irrumpió en el escenario como protesta por la presencia del Sha de Irán allí presente.
¡¿Y qué coño haría un dictador iraní en la ópera alemana?!
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