En estos momentos Drosselmeyer y el Hada de azúcar se han quedado solos, y el primero le ofrece también un regalo al Hada, una gran y lujosa copa traída por multitud de flores (margaritas creo) que bailan a su lado. Creo que en el cuento prusiano original del siglo XIX se insinúa que hay algo entre los 2, aunque no se hasta que punto es hermoso o aberrante el amor entre un humano y un hada.
Suena la canción más bonita de todo el ballet en esta escena, que salvo que seas un psicópata solo puede hacerte sentir bien con el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario