El mayor gigante del mundo del wrestling no solo sacudió más y más fuerte, sino que incluso utilizó uno de los escalones metálicos para inmovilizar y cubrir a su oponente en la cuenta de 3.
De momento todo lo que llevamos de noche se puede resumir en golpes, mamporros y guantazos. Porque esa es la gran lección que nos enseña la WWE, que los problemas en la vida se deben de solucionar... con violencia. Y con esa moraleja en la mente, ¡seguimos!
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