Pero esto aún no se ha acabado, aún nos queda un último regalo, que una vez más va a ser la Marcha Radetzky y como debe de ser y está escrito, interpretada apoyándose en las palmas del público en las partes más cañeras. En esta pieza el director incluso dirige también al propio público.
#ConciertoDeAnoNuevo #Viena
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